«Sara es la alegria personificada y la fuerza de la superacion, el caracter necesario que cualquier empresa deberia tener»

Cristina Muñoz

Buenos días a todos!

Mi nombre es Sara Serantes  y pertenezco al Equipo de Formación de la Universidad de la Imagen.

Me encantaría que me conocieseis un poco más, ya que nuestro objetivo, es estar cerca del profesional peluquero y deseamos transmitiros nuestra proximidad y pasión por nuestro oficio.

Después de mi periodo de preparación profesional por parte de la Academia Suso Añón, del grupo Cebado de Ferrol, mi trayectoria laboral ha sido progresiva, desarrollando mi actividad en todas las categorías profesionales hasta llegar a ser la Estilista actual que soy.

Arranco como oficial en mi propio Salón Marcos Y Sara Peluqueros en As Pontes (A Coruña), donde continuamente recibo formaciones de reciclaje en distintos estilos para enriquecer mi experiencia profesional y disponer de nuevas técnicas para impartir y ayudar al profesional peluquero.

«Un Objetivo realmente enriquecedor»

En el mundo de la Estética actualmente soy formadora de técnicas como depilación con hilo, reflexología podal y Maquillaje de todos los estilos, especialmente vinculado al visagismo de la persona y cuidando al máximo todos los detalles.

Durante más de un año he sido formada por Cristina Muñoz, una fase preparatoria para embarcarme en su gran proyecto, la Universidad de la Imagen. Una empresa que cuenta actualmente con quince grandes profesionales y Formadores a nivel Nacional, destinados a guiar y hacer crecer al profesional del mundo del Estilismo y la Imagen Personal.

Hoy dispongo de este espacio, para escribir sobre un tema que es de gran relevancia;

  • ¿Por qué los profesionales estamos desanimados a la hora de seguir formándonos?
  • ¿Por qué dejamos escapar a gente altamente efectiva de nuestras empresas?
  • Quizás falte calidad profesionalidad y seriedad?

Se sabe desde la antigüedad que la economía tiene ciclos de subida y bajada, por tanto las empresas, deberían tener en cuenta que sus estructuras tienen que ser flexibles y adaptables a estos ciclos. Si actuaran con previsión, podrían adelantarse a los acontecimientos y poner en práctica estrategias alternativas a los despidos masivos.

Los despidos masivos se deben a la falta de previsión e imaginación y se mantienen como medio principal para reducir costes y, aunque siempre existirán procesos de ampliación y reducción de plantilla, se podrían atenuar.

Cuando se prescinde de trabajadores es porque no se necesitan, porque sus capacidades no se adaptan a las necesidades de la empresa.

Luego hay que contratar a los que tienen las competencias requeridas o eso nos hacen ver pero realmente será así..

Es un caso muy típico en las prejubilaciones masivas de ciertos sectores: mientras por un lado se prejubila a empleados con mucha experiencia, por otro se contrata a personas más jóvenes, con mayor flexibilidad horaria, nuevas competencias y, casi seguro, con salarios más bajos.

Otras veces son los acuerdos de reestructuración con los sindicatos los que contemplan estas medidas.

El despido a los que se quedan en la empresa, les afecta de manera que sufren el síndrome del superviviente, preguntándose:

¿cuándo me tocará a mí?

Esta situación es más grave si ha habido varias reestructuraciones sucesivas, entonces los empleados empiezan a pensar que tarde o temprano les llegará a ellos.

Como consecuencia; baja la moral y se reduce la productividad haciendo necesaria una nueva reestructuración. Y eso puede ocurrir sucesivamente hasta la desaparición de la empresa. Por eso, una de las medidas recomendables es comunicar, siendo realistas, cuál es el alcance de la reestructuración, sus razones y métodos y sobre todo asegurar a los que se quedan en la plantilla.

La fase de comunicar el despido a veces exige crudeza, pero nunca debe llevarse a cabo con desprecio o malos modos.

La credibilidad de la dirección y muchas veces de los sindicatos, está en juego.

Las causas por las que no son siempre evitables los despidos son la falta de previsión o acontecimientos inesperados.

Bajo mi opinión personal, los despidos, deberían empezar por la cúpula, por razones de justicia son los máximos responsables, por razones económicas son los más caros y amortizan más salario, por razones de eficiencia la pirámide jerárquica de la empresa debe estar equilibrada y por razones de solidaridad, ya que suelen tener una más fácil recolocación que otros profesionales.

Hay que evitar el despido indiscriminado, en función de criterios rígidos como la edad.

«Se debe mantener el “musculo” y no quitar la “grasa”, pero para eso hay que tener el inventario de las competencias que constituyen el núcleo central de la estrategia de la empresa y no prescindir de las personas que poseen el talento.

No conviene cortar “grasa” y “músculo” a la vez, porque eso conducirá a la empresa a perder competitividad en el mercado. Sin embargo, a veces se hace porque es lo más cómodo, ya que requiere dar menos explicaciones o porque es más fácil negociar con los sindicatos criterios de despido aparentemente objetivos como la edad o la zona geográfica, pero es una falta de responsabilidad.

Esto nos debe hacer reflexionar sobre muchos más aspectos como son las formaciones de calidad, cada vez son más los profesionales que demandamos dichas formaciones buscando una mano amiga que nos ayude a crecer y nos conduzca hacia donde todo profesional desea llegar y esa meta es el ÉXITO.

NO DEJÉIS ESCAPAR TALENTOS, PORQUE QUIZÁS TRIUNFEN ELLOS POR SU CUENTA Y NO LA EMPRESA Y DESPUÉS YA SERA TARDE..

 

Feliz día a todos y encantada de compartir experiencias!

Sara Serantes